
El fútbol marroquí es un espectáculo. Agradezco muchísimo ser el narrador de la liga marroquí en GolTV porque estoy conociendo una manera distinta de entender el fútbol y espero explicarlo a los que no habéis visto ningún partido de Marruecos.
Lo primero que sorprende un poco es que los campos están vacíos. Todos menos el Mohamed V cuando hay derby de Casablanca entre el Wydad y el Raja (hubo 70.000 personas).
No son estadios feos, antiguos ni nada por el estilo. Bueno, claro, si queremos compararlo con el Camp Nou o el Vicente Calderón, pues los campos marroquís quedan muy mal. Pero el Complejo Mullay Abdallah no tiene nada que envidiar al Ruiz de Lopera, por ejemplo.
Además, en las gradas no hay casi mujeres. Ahora la cosa va cambiando y ya se ven algunas féminas animando, pero pocas.
Otro detalle magnífico es el césped. Hay algunos campos en los que hay un terreno de juego aceptable, pero hay otros en los que casi ni se ve el balón de lo alto que está el césped. Después las estrellitas de las grandes ligas se quejan por tonterías.
En Marruecos, los jugadores no son profesionales y eso se nota. La calidad no es como para vibrar, pero hay algunos jugadores que destacan por encima del resto. La mayoría de ellos están en el FAR de Rabat, el líder, el gran equipo de Marruecos. De hecho, para que os hagáis una idea, el presidente del FAR de Rabat (el equipo de las Fuerzas Armadas) es a la vez presidente de la Federación de Fútbol.
Si tuviera que destacar a algunos, me quedaría con Kediouí (foto). Un chaval de 24 años, mediapunta con libertad de movimientos que juega en el FAR. Tiene calidad, gol y visión de juego.
En el mismo equipo de Mahmed Fakir también juega Omar Bendriss. Un central también de 24 años que cierra muy bien atrás, da salida al balón y cuenta con un gran disparo. De hecho, es el encargado de lanzar todas las faltas.
Estos dos serían los primeros jugadores que me gustaría destacar. Es el primer post de muchos sobre fútbol marroquí. Una primera aproximación. Habrá más…





