lunes, 12 de mayo de 2008

Futbología 1.5 | Qué asco!


Menos mal que hoy en gran parte de Cataluña es festivo, porque empezar la semana después de aguantar otro desastre en el Camp Nou hubiera sido demasiado duro.

Una vez más cometí el error de comprar el partido con la única esperanza de ver algo similar al 6-0 del Valencia. Es decir, mi esperanza se reducía a que los caraduras de los jugadores dieran en casa todo lo que no han sido capaces de dar fuera de nuestro estadio en todo el año, aunque sea sólo para ahorrarse otra bronca de la grada. Ni eso.

Ignorando incluso el resultado y la forma como se produjo, ayer se vieron cosas realmente increíbles durante el partido contra el Mallorca. Y para no estar escribiendo 3 horas (porque motivos hay de sobras), me centraré en dos detalles que a mi me provocaron una sensación de rabia e impotencia difícil de explicar:

1.- Risas en el palco justo después del empate del Mallorca. Las cámaras del PPV enfocaron a Joan Laporta (con gesto muy serio, no era para menos) justo después del gol de Webó, con la mala suerte que en el mismo plano se veía en la fila trasera a Ferran Soriano y otro directivo riéndose con lo que estaban viendo. De qué se reían? Ya ni la directiva sabe guardar las formas? Les hace gracia lo que han permitido al equipo durante toda la temporada? Alguién en este Club tiene en cuenta lo que está sufriendo el socio? Que asco.

2.- Samuel Eto'o. Este energúmeno debe pensar que todos los aficionados somos imbéciles. A qué viene su cabreo después de marcar el gol? Qué se esperaba que hiciera ayer el socio, agradecer que se borrara del clásico? Lo mínimo, Samuel, era pedir perdón a la gente después de marcar el gol. Porque nos has tomado el pelo, tú y muchos de tus compañeros. Pero tu caso es más grave, porque tú fuiste el abanderado de la rebelión en el vestuario contra los que pensaban más en ellos mismos por encima del bien del equipo (Vilafranca). A mi me has defraudado por enésima vez. Como futbolista no te discutiré, pero como compañero y más aún como persona no vales absolutamente nada. Que asco.

Estos son sólo dos detalles más que ayudan a explicar la situación que se vive en estos momentos el F.C.Barcelona.

Creo que empiezo a entender lo del círculo virtuoso, dejar al Club tal y como se lo encontraron el entrar: HUNDIDO. Qué asco!

sábado, 10 de mayo de 2008

Ori Fogg | El Bernabeu, sorpresa agradable

Que un culé hable maravillas de algo del Real Madrid es algo que duele de verdad. Pero esto del periodismo no me deja mentir y debo ser sincero al decir que, en cuanto a organización, la casa blanca le pega mil patadas al Barça. Os contaré mi viaje a Madrid.

La ida fue como siempre. Día despejado pero con turbulencias en el avión, curioso reflejo de la situación que vive el club azulgrana.
Llegada Madrid a eso de las 19:00 y viaje en autocar hasta el hotel del Barça para la rueda de prensa de Rijkaard. Esta vez con nosotros no viajaban directivos sino aficionados. En total 3. Increíble para un equipo como este.
Después al hotel, ducha y a la radio para preparar el programa previo al clásico. Allí estuve con mis compañeros, que me trataron fenomenal, y con los colaboradores del programa: Elías Israel, Roberto Palomar, José Damián González, Pipi Estrada y, como no, el jefe Joseph Pedrerol.

Al término del mismo nos fuimos de copas a una discoteca recomendable llamada “Garamond”. Aunque también os puedo recomendar el Keeper, un local con un nivel altísimo, ya me entendéis.

Paso al día siguiente. Al mediodía estaba prevista la comida de directivas y una pequeña rueda de prensa de los presidentes en el mismo Santiago Bernabeu. Este acto se hacía en la sala de juntas. Un espacio que me dejó helado. En primer lugar hay un retrato dibujado de todos los presidentes que han estado al frente de la entidad. Y, por otro lado, están las tropecientas copas de Europa de fútbol y las otras tantas competiciones europeas de baloncesto. Todo bien colocado, limpio. Daba envidia, de verdad.

Posteriormente me fui a comer justo al lado del estadio, a un sitio donde es recomendable comer pincho de tortilla. José Luís se llama el restaurante.

Y entonces ya salto al momento de conocer lo que es el coliseo madridista. En primer lugar os comento que los accesos son bastante complicados por el hecho de que hay dos tipos de acreditaciones y tienes que ir marcándola cada dos por tres. Cosas de seguridad.
Entonces hay un ascensor que te lleva a la zona de prensa. Un rincón impresionante donde también están las cabinas de tele y radio. Sólo entrar te entregan un dossier encuadernado con todos los datos del partido. Impensable en el Camp Nou.

Después te permiten situarte donde te de la real gana. Donde estés más cómodo mientras no molestes. Además, los miembros de seguridad dialogan. Sí sí, lo juro, miembros de seguridad y diálogo juntos. Increíble.

Por otro lado, en la sala de prensa hay un cristal con locutorios para los de radio, más que nada para poder hablar con tranquilidad cuando hay rueda de prensa. Parece una cosa simple, pero no hay ni un solo campo de primera división que lo tenga.

Y detalles como que en cada entrenamiento hay parte de lesionados, que hay acceso total a los futbolistas o que te regalan bebidas hacen que uno se rasgue las vestiduras. Es tan sencillo como que en el Barça, si quieres saber qué hacen los lesionados tienes que perseguir a los de prensa, que hay una valla que te separa de los jugadores o como que hay una máquina medio estropeada de bebidas en la sala de prensa. Triste de narices.

Hasta aquí. Os podría contar mucho más, pero a uno ya comienza a dolerle el corazón. Por otro lado os preguntaréis: ¿Por qué esta vez no hay fotos? Pues la respuesta es simple: porque me olvidé la cámara en casa. ¿Queriendo? Quizás sí.

Termino con una reflexión real. Viendo y viviendo lo del miércoles me da la sensación que lo del Barça es de club de barrio. No miento.

P.D: Los que organizan el viaje, el RACC, fantásticos como siempre. Todo gracias a Júlia, por supuesto.

jueves, 8 de mayo de 2008

Lo que el ojo no ve | Puente Aéreo


¿Alguien me puede ayudar a encontrar el calificativo a lo que está pasando en can Barça? Ayer, cuando salí del Bernabeu me pasó el diccionario de la Real Academia por la cabeza, intentando encontrar la palabra que pueda resumir el sentimiento que podría tener Laporta, también Rijkaard, los jugadores y un servidor.

A todo esto apareció la voz de mi querido Germán de Radio Nacional con su famoso “esto es una farsa”. ¿Farsa? No se si llamarlo así, pero hay detalles de ayer que me invitan a pensar que el mito radiofónico está en lo cierto. Os doy algunos detalles que me llamaron la atención.

En primer lugar, hay un jugador que me tiene enamorado en fútbol pero en actitud cada día me decepciona más. Se trata de Bojan. Por ejemplo, en el partido de la Romareda, mientras el Barça tenía la posibilidad de situarse a 5 puntos y su equipo perdía, él calentaba en la banda, con una gran sonrisa y mirando más al público que al campo. De hecho, estuvo saludando a algunos aficionados durante unos momentos.
Me defraudó también ayer por dos detalles. El primero porque fue el único jugador al que vi sonreír mientras se hacía el pasillo. Y segundo porque al descanso no tuvo otra idea que cambiarse la camiseta con Casillas ante todo el mundo. Parecía que no supiera lo que estaba pasando.

Otro detalle. Al descanso de cada partido habla Txiki Begiristain, ayer no fue una excepción. Ahora bien, normalmente pasa por encima de los temas espinosos e intenta no criticar mucho. Ayer rajó. Criticó la actitud y las ganas de los jugadores. Uno que ya veía lo que iba a pasar hoy y se bajaba del barco. Uno que prometió un código interno que sólo ha cumplido Jorquera y porque está lesionado. Uno que se ha salvado de la crítica del presidente. Uno que cobra más que nadie, que sólo juega a golf y que hace los fichajes del nivel de la portera de Núñez. Lamentable.

Más. Tras el partido, tan sólo 4 jugadores se pararon a dar explicaciones de lo que había pasado en el campo: Zambrotta, Valdés, Henry y Edmilson. Ahí está el compromiso, sí señor.

En el aeropuerto, como sabéis los seguidores del blog, normalmente coincidimos con los jugadores. Curiosidades de la vida, ayer no fue así. Se dieron tanta prisa que cuando llegamos ya estaban casi todos en el avión. Pero servidor corrió que se las pelaba y entró en la última lanzadera con jugadores. Estaba Henry hablando en francés con el preparador físico Albert Roca. Messi sentado justo delante suyo, con la cabeza gacha y mirando a un móvil sin mensaje alguno. Intentaba escuchar lo que yo hablaba con el jefe de seguridad, pero estaba muy afectado.

Al llegar al pie del avión me di cuenta que al fondo de mi lanzadera estaba Rijkaard. Él siempre espera en ser el último en subir al avión. Yo quise ganarle esta vez, y lo logré. Pero de golpe me entero que Messi sigue en la lanzadera. Me giro y le veo totalmente sólo, mirando al suelo y dándose pequeños cabezazos contra la barra que sirve para cogerse. Impresionante imagen.

Después veo que baja Rijkaard y se funde en un abrazo anormal con el preparador Albert Roca. Era un abrazo cariñoso de despedida. Posteriormente se coloca justo detrás de mi, como marcando que no le quitaría ese honor. Pensó mal. Yo me quedé hablando y haciendo broma con el piloto de la nave, que tenía la ventanilla abierta, así que acabó entrando detrás de mí. Y vi lo que quería ver: el saludo con Laporta.

El presidente estaba sentado en primera fila con el directivo Joan Franquesa, mirando hacia delante. Cuando vio que se acercaba Rijkaard se giró, haciéndose el ‘Larsson’, para hablar con Franquesa mirando de reojo al holandés. Éste, que es muy inteligente, se acercó al presidente y le dio la mano al mismo tiempo que Laporta le giraba la cabeza, es decir, que ni le miró a la cara. Después Rijkaard siguió saludando uno a uno a todos los directivos.
Increíble la actitud de Laporta. De niño pequeño.

Y termino con un detalle que habréis visto por la tele. Los 4 locos que a las 3 de la mañana estaban esperando a los jugadores en el aeropuerto. De verdad… entiendo la rabia y la frustración. Decídmelo a mi que estuve en el Bernabeu. ¿Pero vale la pena perder tu tiempo sagrado para decirle cuatro cosas a un puñado de mercenarios mientras se marchan a toda prisa en un autocar? No perdáis el tiempo. Otros tiempos vendrán. Aunque con Guardiola… miedo me da.

La Tribunona: El Circo Culé

Uno de los retos del periodista es la hoja en blanco. Para aquellos no iniciados en esto, se trata del desafío de tener delante una cuartilla, página o documento de Word sin ningún tipo de texto y cuyo fin es ser rellenado con un mensaje más o menos aceptable que ha de ser leído por un lector. Y en ello estamos. Un papel en blanco, en estos instantes, tiene mucho significado. A saber:

1) Puede ser el propio Laporta antes de escribir su carta de renuncia. Porque eso es lo que debería de hacer el President. Se ha comprobado que, opuestamente a lo que anunció en su día, es víctima del mismo fracaso que el Florentinato. Ha creado monstruos en su vestuario y no ha sido capaz de controlarlos.

2) Puede ser el inicio para que Frank Rijkaard tire de la manta. Un entrenador que se ha callado tantos trapos sucios y que ha tragado con tantas tonterías en el vestuario debería de empezar a hablar. Entre otras cosas, porque su equipo ha tirado la Liga dos años seguidos culminando con un sonrrojante pasillo al eterno rival del que ni el 70% de los que figuraban tenían la menor culpa.

3) Puede ser el inicio de una nueva etapa. El barcelonismo debería de empezar a trazar las guías de un nuevo proyecto sin Txiqui Beguiristaín (el vasco podría probar suerte con Rodolfo Chikilikuatre ahora que está de moda), Joan Laporta (como comparsa en Eurovisión no le iría mal ya que esos aspavientos el día que acabó en calzoncillos en un aeropuerto le avalan como un gran cómico) y sin Johan Cruyff (cuya personalidad bien le valdría para probar suerte como jurado de No Tienes Talento, Operación Pufo o Fama, a opinar).

Se acercan días complicados y difíciles en un club que, al menos esta temporada, ha tocado fondo. El FC Barcelona es un NO quiero, NO puedo. Y a estas alturas, lo que es aún más grave, no tiene visos de recuperación salvo que llegue una limpia a todos los niveles, algo que, sinceramente, no creo que vaya a ocurrir. Y todo ello haciendo que un equipo de perfil normal como el Real Madrid se recree en un terreno de juego, consiga títulos y enamore con un juego ramplón, regular y sin brillo ni emoción.

martes, 6 de mayo de 2008

Futbología 1.4 | Al loro!

Recuerdo como si fuera el día de ayer lo que nos prometió la Junta de Laporta antes de acceder a la presidencia del Club: la implantación de un modelo de gestión empresarial basado en la profesionalización de los cargos directivos y la modernización del Club. Ése fué el eje de su campaña electoral (reconozco que a mi me la colaron). Las cabezas visibles de esa profesionalización del club fueron Ferran Soriano en el área de finanzas, Marc Ingla en el área de Marketing y sobretodo Sandro Rossell en la Deportiva.

Partiendo de la base que lo que quiere el socio es que su equipo gane (digan lo que digan los periódicos), los buenos resultados obtenidos durante los tres primeros años de mandato de esta Junta (considero un éxito el primer año aún sin haber ganado títulos) lo justificaba todo. Dos Ligas y una Champions dejaron al socio contento, la Directiva orgullosa y los jugadores motivados.
Pero el fútbol no tiene memoria. Cada temporada se empieza de cero. Cuando las cosas han empezado a torcerse a nivel deportivo han salido a la luz todas las carencias del modelo de gestión que prometió implantar esta Directiva. Lo más preocupante de todo es que las mayores deficiencias se han detectado en el área más importante: la deportiva (si no ganas no participas en grandes torneos, no fichas grandes jugadores, no se venden camisetas... El famoso círculo virtuoso).

No invento nada cuando digo que Sandro Rossell fué un puntal en la construcción de este equipo. El tiempo ha demostrado que el éxito de los primeros tres años fué más por el acierto en los fichajes que por el modelo de trabajo implantado. Y gran parte del mérito en materia de fichajes hay que otorgarlo a Sandro Rossell.
Tras la marcha de éste, Txiki y todo el cuerpo técnico tuvieron la oportunidad de reivindicar su rol en el Club dando continuidad al proyecto. Los resultados han demostrado su total incapacidad, no sólo por dar continuidad al equipazo construido, sino por gestionar el día a día de todos los miembros del primer equipo (cuerpo técnico incluído). Bajo mi punto de vista, ése es el principal motivo que nos lleva a la situación actual del Club.

El modelo autocomplasciente (en campaña llamado modelo profesional y moderno) se ha hundido dejando como herencia una plantilla devaluada, una afición que se siente engañada y una directiva en la cuerda floja. No pueden fallar más. Al socio no le colarán otra cortina de humo como la del año pasado (Henry).
Queremos decisiones valientes. Nadie les dijo que iba a ser fácil...

sábado, 3 de mayo de 2008

Ori Fogg | Manchester

Qué viaje más cansado y poco productivo… Más que nada por el resultado lo digo.
Todo empezó el lunes, a las 6:30 de la mañana, hora en que me sonaba el despertador para irme al aeropuerto. El vuelo salía a las 11, pero a ver quien es el listo que llega a Barcelona a las 9 de la mañana en un lunes laborable.
Llegué al Prat a eso de las 9 y poco, así que tuve tiempo de desayunar y tal. El desplazamiento era el más grande de la temporada, por eso viajamos en un aparato de esos de dos pisos. El viaje fue infernal. Las dichosas turbulencias hicieron que hasta una de las azafatas tuviera que refugiarse en el baño para echar la papa. Imaginaos la confianza que da eso. Si quien te tiene que salvar se marea… vamos listos.

Llegamos a Manchester a eso de las dos y pico del mediodía, hora en que estaba programada la rueda de prensa de Sir Alex Ferguson. Obviamente, no llegamos a tiempo. Fuimos directamente al hotel y, de allí, a comer. Como siempre, fuimos con las prisas y, de hecho, salimos del restaurante masticando porque ya nos esperaba el autocar para ir al entreno y rueda de prensa de Rijkaard.

Como veis en la foto, la expectación era brutal. Conté unas 25 cámaras de televisión y había como mínimo 100 periodistas. El partido lo merecía.


Justo después de la rueda de prensa tenemos los típicos 15 minutos de entrenamiento a puerta abierta y, como no, eso supuso mi primera toma de contacto con el Teatro de los Sueños. Ciertamente, el campo es muy bonito, a mi me gustó muchísimo. Pero ya no tanto por el interior, sino porque está rodeado de mística. Me explico. Por fuera, Old Trafford cuenta con muchísimos homenajes. En estas fotos, por ejemplo, podéis ver el recuerdo a las víctimas del fatal accidente de avión que se llevó por delante a 7 jugadores del United.

Y justo al lado está el reloj que dicen que se paró en el momento en que caía el avión en ese fatal accidente del 6 de febrero de 1958.

Pero esto no es todo. Además hay estatuas, murales dedicados a los grandes jugadores que han pasado por ese campo etc. Digamos que es un estadio muy trabajado. Donde el recuerdo se convierte en protagonista. Y es que, además de los homenajes en la parte exterior, en las entrañas del estadio también hay montones de fotos de los cracks como Cantona, Beckham, Yorke, etc. Murales de los títulos conseguidos, de las noches mágicas en el estadio, en fin, un museo increíble donde no pararías de sacar instantáneas. De hecho, yo os muestro la foto más friki que conseguí. ¿Os acordáis de Okunowo?


Después de la sesión, cogemos el autocar y volvemos al hotel, para salir pitando a cenar algo, que allí cierran muy temprano. Pero el tiro nos salió por la culata. Queríamos ir a dos sitios, el bar Barça, que se encuentra en Catalonia Square, y al Harper’s, que es de propietario español y culé. Pero nada. Mala suerte la nuestra. Con lo cual cenamos en un italiano.
Como ya nos sucedió en la comida, salimos del local con el postre en la boca, porque teníamos que entrar en directo para el programa de la noche y un servidor tenía que buscar a alguna persona que hablara español y me pudiera contar algo de Manchester. Fui al bar “La Tasca” donde todos los camareros son españoles. Metí en directo a David, un valenciano que iba al partido para animar al Barça. Mi jefe quedó contento. Pues nada, trabajo hecho, y a disfrutar un poco. Nos tomamos una copa en este mismo bar porque el amigo nos invitó. Y posteriormente nos aconsejaron ir a un local llamado Brannigan’s. Hicimos caso, pero la cosa no me gustó del todo. A dormir se dijo.

Llegamos al día de partido. Por la mañana me despierto tempranito y me dirijo al campo del Manchester City, que ya os enseñaré en otro post. Después decido ir a comer donde se encuentran los seguidores culés, para vender algo de ambiente para el programa del mediodía. Aquí podéis ver que hubo colorido, y animaron, os digo yo que se dejaron la garganta.

Con el tiempo justito nos fuimos al hotel a preparar el partido. Allí ya comencé a darme cuenta del gran partido que viviría. Hasta el momento sólo pensaba en cinco minutitos más allá.

A eso de las 18:30 hora española nos montábamos en el autocar destino Old Trafford. Se me pusieron los pelos de punta con la musiquita suave que nos puso el conductor y veía de fondo ese campo hermoso. Os podéis hacer una idea con esta foto.


Y es que si desde fuera ya se le caía la lagrimita a uno, más intenso era el sentimiento cuando pisaba suelo de los sueños. Esta es la primera imagen que tuve después de pasar por los pasillos que te llevan a la zona de prensa.


Y es que el partido todavía no había comenzado pero ya se notaba el ambientazo. Se escuchaban los cánticos de los que estaban por los aledaños y uno se iba haciendo una idea de lo que podría ser esa olla a presión.

Lo curioso del tema es que el partido comenzó a la catalana. Con un mosaico modesto pero con mucho sentimiento. Cabe decir que los del Barça también tienen el componente sentimental pero, además, están bastante mejor trabajados. (Justo encima del mosaico podéis ver a los culés que viajaron)


¿El partido? ¿Hace falta hablar de eso? Yo paso. Mejor termino con otra foto, la del último banquillo europeo que ha visto a Frank Rijkaard como técnico del Barça. Después del partido esta era la imagen del último recuerdo que tendrá el holandés.

jueves, 1 de mayo de 2008

La Tribunona: El penúltimo gran héroe

Un genio con sus luces y sus sombras pero unos colores bien claros y definidos. Le gusta, porque me niego a hablar en pasado, anudarse su bufanda del Sporting de Gijón a la cintura, ir al Bar Limón momentos antes del partido de los domingos y comentar con sus amigos la alineación de Preciado. Cada quince días es un asiduo a El Molinón, se sienta donde siempre y anima como uno más. Pero no lo es.

Juan Castaño Quirós está ingresado desde el sábado en la UCI del Hospital de Cabueñes tras una ingestión masiva de antidepresivos. Uno de los genios del balón rojiblanco está pasando el momento más delicado de su vida. Alguno tirará de tópico diciendo que "su vida siempre fue como una montaña rusa", que "pudo haber sido alguien grande en esto del fútbol" o, incluso, que "no quiso jugar en un grande porque no quiso". Tópicos, tópicos y tópicos que no dejan de ser comentarios que uno ha escuchado en las últimas horas.

Pocos son conscientes de lo que significa el nombre de Juanele. Fue el último gran ídolo astur que consiguió poner en pie a El Molinón, el último hombre de Mareo que provocó una guerra civil con su entrenador de entonces, Mariano García Remón, por negarse a darle la titularidad, el último sportinguista que quiso retirarse en el Sporting y al que no dejaron volver a casa.

De Luis Enrique apenas pudimos disfrutar una temporada, de Villa un par de ellas, pero Juanele se mantuvo desde el 91 al 94 como la referencia del Sporting. Incomprensiblemente le dejaron salir de Mareo, como a tantos otros, y con él se fueron los últimos vestigios del Euro Sporting que tanto molestaba a Real Madrid o Barcelona y comenzó la debacle de la que todavía no hemos salido. Con Juanele fuera de Gijón empezó el hundimiento y desmantelamiento de la plantilla, se inició la apuesta por los extranjeros antes que por los asturianos, se dejó de un lado la tradición y, lo que es más grave, el aficionado de siempre se empezó a olvidar de lo que de verdad es la esencia del fútbol.

Ahora que el Sporting parece ver la luz al final del túnel, la masa social de 300.000 sportinguistas tiene que alentar al Pichón como se merece para que el bueno de Juan salga de ésta. Dicen que los antidepresivos ingeridos, si sale de su situación, le dejarán secuelas irreparables. Pero Juanele siempre será Juanele: un ídolo cercano, humilde, trabajador y con una clase capaz de poner en pie a la afición más exigente del fútbol español. Con él fuera de El Molinón se fue la magia, con él en las gradas el Sporting volverá a Primera ¡Aguante Pichón!